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Cuatro de cada cinco empresas consultan el historial de sus candidatos en redes sociales

 

Cuidar la reputación online es algo vital tanto profesional como personalmente y, siguiendo unas sencillas recomendaciones, podremos mantener una buena reputación online, aunque la principal sugerencia es el sentido común.

 

Para comenzar hay que pensar que es lo que vamos a publicar antes de hacerlo, puesto que tenemos que decidir si nos conviene publicar algo y que proyección le queremos dar. Hemos de ser conscientes que reparar la reputación online de una persona es mucho más difícil que prevenirlo, así que deberíamos intentar evitar la publicación de contenidos que pueden afectar negativamente a nuestra reputación ahora o en el futuro.

El gran volumen de datos personales que se vuelcan en la red social hace necesario que los usuarios sigan una serie de recomendaciones:

  • Aprender las posibilidades de configuración y uso que la red/portal ofrezca.
  • Disponer de un perfil registrado en el que no se publique información excesiva de su vida personal y familiar, así como recurrir al uso de una "identidad digital" (seudónimos o nicks).
  • Tener especial cuidado al publicar fotos o videos en sus perfiles, especialmente si afectan a terceras personas, supuesto en que deberíamos contar con su consentimiento.
  • Revisar y leer las condiciones generales de uso y la política de privacidad de la red social en el momento de registrarse.
  • Es recomendable configurar personalmente las opciones de privacidad de nuestro perfil, es decir, quien puede acceder a la información, quien puede publicar o etiquetarnos... para que, por ejemplo, en nuestro trabajo no puedan acceder a las fotografías de nuestras vacaciones, fiestas, etc.
  • Aceptar únicamente a aquellas personas conocidas o con las que se mantiene alguna relación previa 
  • No publicar en el perfil información de contacto que permita ubicarnos físicamente.
  • Utilizar diferentes nombres de usuario y contraseñas para entrar en las distintas redes sociales, y que las contraseñas tengan un mínimo de ocho caracteres utilizando tanto letras como números, mayúsculas y minúsculas,
  • Disponer de un buen sistema antivirus que esté debidamente actualizado.

Hay que vigilar también que información nuestra circula por la red, buscando nuestro propio nombre y apellidos en los buscadores más habituales, por ejemplo Google, para controlar que información hay en internet sobre nosotros.  Para facilitar esta vigilancia existen algunas herramientas útiles son Google Alerts y Google Me on the web  que se pueden configurar para que nos avisen cuando se publique algo sobre nosotros.

De cualquier manera, si después de buscar nuestro nombre en el buscador, encontramos algo que no nos gusta o es incorrecto o bien en caso de desacuerdo con las políticas del portal, no hay que olvidarse de que tenemos los derechos de acceso, rectificación, cancelación u oposición al tratamiento de nuestros datos personales. Para ejercer estos derechos, la Agencia Española de Protección de Datos facilita en su web las pautas a seguir para ejercerlos: http://www.agpd.es/

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